La Semana de Teología Pastoral analiza los 50 años del Concilio Vaticano II
Por SIC el 11 de enero de 2012
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róximos días 24, 25 y 26 de enero se celebrará en Madrid la XXIII Semana de Teología Pastoral, que en esta ocasión llema por título “Recibir el Concilio 50 años después”.
La Semana está organizada por el Instituto Superior de Pastoral. Durante los tres días, se celebrarán distintas ponencias, grupos de trabajo y diálogos en los que se realizará un análisis del Concilio Vaticano II desde distintas perspectivas cuando se cumplen 50 años de su celebración.
La semana se celebrará en Madrid, el Instituto Superior de Pastoral, perteneciente a la Universidad Pontificia de Salamanca. Para más información, se puede consultar la web del Instituto Superior de Pastoral (http://instpast.upsa.es/).
Fuente: http://www.agenciasic.es/2012/01/11/la-semana-de-teologia-pastoral-analiza-los-50-anos-del-concilio-vaticano-ii/
La comisión de Pedro
La palabra papa es de origen griego, que significa padre. En Roma, el título aparece en la segunda mitad del siglo IV en una inscripción (sub Liberio papa). La lista oficial de los papas comienza con el nombre del apóstol Pedro y cuenta con 267 titulares hasta Benedicto XVI.
El título papa actualmente se emplea exclusivamente para denotar al obispo de Roma, pero no siempre fue así, pues antes también se le atribuía a los obispos y a los presbíteros, e incluso a los príncipes cristianos. Pero a partir del siglo IX quedó definitivamente reservado para designar al Romano Pontífice.
En la Biblia Pedro aparece como el primero entre los apóstoles. Según los Evangelios, él era el portavoz (Mc 8, 29; Mt 18, 21; Lc 12, 41; Jn 6, 67ss). En las listas de los apóstoles es nombrado siempre en primer lugar (Mc 3, 16-19; Mt 10, 1-4; Lc 6, 12-16; cf. Act 13; Mc 1,26; Lc 9, 32; Mt 16, 7). La Biblia nos dice que Pedro quedó instituido como cabeza de la Iglesia Católica de Cristo sobre todo en estos tres textos bíblicos: Mt 16, 13-19; Lc 22, 31ss; Jn 21, 15ss.
Primero por su confesión de Fe en Jesús como el Cristo en Mt. 16, 16-20:
“Él les dijo: -Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondió Simón Pedro: -Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo. Jesús le respondió: -Bienaventurado eres, Simón, hijo de Juan, porque no te ha revelado eso ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Te daré las llaves del Reino de los Cielos; y todo lo que ates sobre la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desates sobre la tierra quedará desatado en los cielos. Entonces ordenó a los discípulos que no dijeran a nadie que él era el Cristo.”
Segundo, Pedro cuenta con la oración especial del Señor para que tenga la fuerza suficiente para ser el Guía Espiritual de todos los cristianos, así lo vemos en Lc. 22:31-32: “Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para cribaros como el trigo. Pero yo he rogado por ti para que tu fe no desfallezca; y tú, cuando te conviertas, confirma a tus hermanos.”
Y tercero, por la comisión que el Señor Jesús le dio a Pedro de Pastorear a su Pueblo, así lo vemos en Juan 21, 15-17: “Cuando acabaron de comer, le dijo Jesús a Simón Pedro: -Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos? Le respondió: -Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Le dijo: -Apacienta mis corderos. Volvió a preguntarle por segunda vez: -Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Le respondió: -Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Le dijo: -Pastorea mis ovejas. Le preguntó por tercera vez: -Simón, hijo de Juan, ¿me quieres? Pedro se entristeció porque le preguntó por tercera vez: “¿Me quieres?”, y le respondió: -Señor, tú lo sabes todo. Tú sabes que te quiero. Le dijo Jesús: -Apacienta mis ovejas.”
La tradición de la Iglesia nos hace ver como se fue desarrollando la comprensión doctrinal del Primado de Pedro. Ésta apunta en considerar la venida de Pedro a Roma y su martirio como primer Obispo de Roma en tiempos del Emperador Nerón. Desde entonces se ha asociado a Roma como la Sede Primada, por ser la sede del sucesor de Pedro y la cual mereció el respeto y el reconocimiento de las demás sedes episcopales desde los primeros siglos hasta el día de hoy, pero con la salvedad de aquellas que se han separado de la Santa Sede tanto en Oriente como en Occidente.
