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Archivo de septiembre de 2011

El Evangelio dominical 25/09/11

“Parabola de los dos hijos”

Mateo 21,28-32" src="http://profesorbrenes.ws/wp-content/uploads/2011/09/Evangelio-seg%C3%BAn-San-Mateo-2128-32.jpg" alt="Parabola de los dos hijos." width="258" height="400" />

Evangelio según San Mateo 21,28-32.

¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos y, dirigiéndose al primero, le dijo: ‘Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña’.
El respondió: ‘No quiero’. Pero después se arrepintió y fue.
Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y este le respondió: ‘Voy, Señor’, pero no fue.
¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?“. “El primero”, le respondieron. Jesús les dijo: “Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios.
En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él.

Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.

GUÍA DE ESTUDIO

  1. «Invocación» ¿Soy consciente con Quién voy a tratar?
  2. «Recursos» ¿Qué recursos necesito para comprender mejor el mensaje divino: Biblia comentada, Catecismo, otros.?
  3. «Resumen textual » ¿Qué decía el texto literalmente en sus orígenes?
  4. «Interpretación» ¿Qué quería decir el texto originalmente? (ayúdese con los recursos del paso 2).
  5. «Actualización» ¿Qué me (nos) quiere decir la Palabra de Dios actualmente?
  6. «Oración» ¿Qué me (nos) hace decir el texto bíblico al Señor, en este momento?
  7. «Contemplación» ¿A qué transformación vital me (nos) invita el texto bíblico?
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El Evangelio dominical 18/09/11

«Id también vosotros a mi viña»

Id también vosotros a mi viña

Evangelio según San Mateo 20,1-16a.

“Porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña.
Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña.
Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza,
les dijo: ‘Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo’.
Y ellos fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.
Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: ‘¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?’.
Ellos les respondieron: ‘Nadie nos ha contratado’. Entonces les dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña’.
Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: ‘Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros’.
Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario.
Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario.
Y al recibirlo, protestaban contra el propietario,
diciendo: ‘Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada’.
El propietario respondió a uno de ellos: ‘Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario?
Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti.
¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?’.
Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos”.

Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios

GUÍA DE ESTUDIO

  1. «Invocación» ¿Soy consciente con Quién voy a tratar?
  2. «Recursos» ¿Qué recursos necesito para comprender mejor el mensaje divino: Biblia comentada, Catecismo, otros.?
  3. «Resumen textual » ¿Qué decía el texto literalmente en sus orígenes?
  4. «Interpretación» ¿Qué quería decir el texto originalmente? (ayúdese con los recursos del paso 2).
  5. «Actualización» ¿Qué me (nos) quiere decir la Palabra de Dios actualmente?
  6. «Oración» ¿Qué me (nos) hace decir el texto bíblico al Señor, en este momento?
  7. «Contemplación» ¿A qué transformación vital me (nos) invita el texto bíblico?
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Didaché: Doctrina de los Doce Apóstoles.

Didaché (Didajé):
Doctrina de los Doce Apóstoles.

Contenido
A. Enseñanza Moral. Los Dos Caminos.
B. Avisos Litúrgicos.
C. Advertencias Generales.
D. Exhortación Final. Vigilancia. Las Postrimerías.
La “Didaché.”

El índice del códice en que fue hallada la Didaché cita esta en la forma abreviada:
?????? ??? ?????? ?????????, el título completo de la obra es ?????? ??? ?????? ??? ??? ?????? ????????? ???? ???????, o sea: “La instrucción del Señor a los gentiles por
medio de los doce Apóstoles.” Este último parece haber sido el título primitivo. El autor no
revela su nombre. Pero sería aventurado suponer, como lo hiciera Duchesne, que el título
quiera indicar una paternidad apostólica. El texto no justifica semejante conjetura en
manera alguna. La intención del autor de la obra fue evidentemente dar un breve resumen
de la doctrina de Cristo tal como la enseñaron los Apóstoles a las naciones. Esto explicaría
su título.
La Didaché es el documento más importante de la era post-apostólica y la más
antigua fuente de legislación eclesiástica que poseemos. Hasta el año 1883 era totalmente
desconocida. La publicó ese año el metropolitano griego de Nicomedia, Piloteo Bryennios,
de un códice griego en pergamino (1057) del patriarcado de Jerusalén. Desde entonces, y
gracias a este documento, se han dilatado y profundizado de manera sorprendente nuestros
conocimientos sobre los orígenes de la Iglesia. Los sabios, atraídos constantemente por el
rico contenido de esta obra, han encontrado en ella estímulo y luces siempre nuevas.
A juzgar sólo por el título, uno podría creer que la Didaché contiene la predicación
evangélica de Cristo; vemos, en cambio, que es más bien un compendio de preceptos de
moral, de instrucciones sobre la organización de las comunidades y de ordenanzas relativas
a las funciones litúrgicas; tenemos aquí un conjunto de normas que nos ofrecen un
magnífico cuadro de la vida cristiana en el siglo segundo. Esta obra viene a ser de hecho,
el código eclesiástico más antiguo, prototipo venerable de todas las colecciones posteriores
de Constituciones o Cánones apostólicos con que empezó el derecho canónico en Oriente y
Occidente.
Contenido

El tratado está dividido en 16 capítulos, en los cuales se pueden distinguir
claramente dos partes principales. La primera (c.1-10) presenta unas instrucciones
litúrgicas; la segunda (c.11-15) comprende normas disciplinares. La obra concluye con el
capítulo sobre la parousia del Señor y sobre los deberes cristianos que se deducen de la
misma.
La primera sección (c.1-6) de la parte litúrgica contiene directivas sobre la manera
de instruir a los catecúmenos. La forma en que están redactadas estas instrucciones es muy
interesante. Las reglas de moral son presentadas bajo la imagen de los dos caminos: el
del bien y el del mal. El texto empieza así:
Dos caminos hay, uno de la vida y otro de la muerte; pero grande es la diferencia
que hay entre estos caminos. Ahora bien, el camino de la vida es éste: en primer lugar
amarás a Dios, que te ha creado; en segundo lugar, a tu prójimo como a ti mismo. Y todo
aquello que no quieras que se haga contigo, no lo hagas tú tampoco a otro (1:1-2: BAC
65,77).
La descripción del camino de la muerte nos lleva al capítulo quinto:
Mas el camino de la muerte es éste: ante todo, es camino malo y lleno de maldición:
muertes, adulterios, codicias, fornicaciones, robos, idolatrías, magias, hechicerías, rapiñas,
falsos testimonios, hipocresías, doblez de corazón, engaño, soberbia, maldad, arrogancia,
avaricia, deshonestidad en el hablar, celos, temeridad, altanería, jactancia (BAC 65,83).
Este recurso de los dos caminos, que se utiliza aquí como método básico para la
formación de los catecúmenos, lleva el sello de una concepción griega conocida desde
antaño. Se utilizaba en las sinagogas helenísticas para instruir a los prosélitos.
Son muy importantes para la historia de la liturgia los capítulos 7-10. En primer
lugar se dan normas para la administración del bautismo:
Acerca del bautismo, bautizad de esta manera: Dichas con anterioridad todas estas
cosas, bautizad en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, en agua viva. Si no
tienes agua viva, bautiza con otra agua; si no puedes hacerlo con agua fría, hazlo con agua
caliente. Si no tuvieres una ni otra, derrama agua en la cabeza tres veces en el nombre del
Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo (7:1-3: BAC 65,84).
Según este pasaje, el bautismo de inmersión en agua corriente, es decir, en ríos y
manantiales, era la forma más ordinaria de administrar este sacramento; se autorizaba el
bautismo por infusión en casos de necesidad. Esta es la única referencia de los siglos 1 y 2
acerca del bautismo de infusión.
La Didaché contiene, además, un precepto explícito ordenando el ayuno. Tanto el
candidato como el ministro del bautismo estaban obligados a ayunar antes de la
administración del sacramento (7,4). Se manda ayunar los miércoles y viernes, costumbre
que iba directamente contra la práctica judía, ya que ésta guardaba los lunes y jueves como
días tradicionales de ayuno (8,1).
A. Enseñanza Moral. Los Dos Caminos.

I. La doctrina del Señor para las naciones mediante los Apóstoles.

1. Hay dos caminos: uno de la vida, y otro de la muerte; pero muy grande es la diferencia
entre los dos caminos.
2. El camino de la vida, pues, es éste: Primero, amarás a Dios que te creó; y segundo, a tu
prójimo como a ti mismo. Y todo lo que no quieras que te suceda a ti, tú tampoco lo hagas a
otro.
3. La doctrina de estos dichos es ésta: Bendecid a los que os maldicen, y rogad por vuestros
enemigos: ayunad por los que os persiguen. Porque, ¿qué gracia hay en querer a los que os
aman? ¿No hacen esto también los gentiles? Vosotros, en cambio amad a los que os odian,
y no tendréis enemigo alguno.
4. Abstente de codicias carnales y corporales. Si alguno te diere un golpe en la mejilla
derecha, ofrécele también la izquierda, y serás perfecto. Si alguno te forzare a caminar con
él una milla, acompáñale otra más. Si alguno te quitare tu capa, dale también tu túnica. Si
alguno te tomare lo que es tuyo, no se lo reclames; porque no puedes (hacerlo).
5. Da a todos los que te pidan, y no lo reclames (después). Porque el Padre quiere que se de
a todos de sus propias dádivas. ¡Bienaventurado el que da según el mandato, porque es
inocente! ¡Ay, empero, del que tome! Porque quien tome por necesidad, es inocente. Mas
quien no tuviere necesidad, habrá de dar cuenta de por qué tomó y para que. Le tomarán
preso y le interrogarán de lo que hizo; y no saldrá de allí hasta que haya devuelto el
céntimo.
6. De esto también fue dicho: Exudará tu limosna en tus manos hasta que sepas a quien la
das.
II
1. El segundo mandamiento de la doctrina:
2. No matarás. No cometerás adulterio. No corromperás a los jóvenes. No fornicarás. No
hurtarás. No harás brujerías. No prepararás venenos. No cometerás aborto ni infanticidio.
No codiciarás los bienes de tu prójimo.
3. No perjurarás. No darás testimonio falso. No hablarás mal (de tu prójimo). No serás
vengativo.
4. No serás doble ni bilingüe. Pues, trampa de la muerte es la doblez.
5. Tu palabra no será mentirosa ni vacía, mas llena de obra.
6. No serás avaro, ni rapaz, ni hipócrita, ni malicioso, ni soberbio. No tramarás tretas contra
tu prójimo.
7. No odiarás a nadie; sino que reprenderás a unos, tendrás compasión de otros; por otros
rogarás, y a otros amarás más que a tu propia alma.
III
1. Hijo mío, huye de todo malvado y de todo lo que malvado parezca.
2. No seas iracundo; porque la ira lleva al homicidio. Tampoco seas receloso ni rijador
(dispuesto para reñir), ni altivo; porque de todas estas cosas se originan homicidios.
3. Hijo mío, no seas concupiscente; porque la concupiscencia lleva a los pecados de la
carne; tampoco seas hablador de cosas torpes, ni soberbio de la vista; porque de todo esto
nacen adulterios.
4. Hijo mío, no seas agorero; porque esto lleva a la idolatría.
5. Hijo mío, no seas mentiroso, porque la mentira lleva al hurto; tampoco aficionado al
dinero, ni vanidoso; porque de todas estas cosas nacen los hurtos.
6. Hijo mío, no seas murmurador; porque lleva a la maledicencia; tampoco arrogante; ni
malintencionado: porque de todo esto se originan las maledicencias.
7. Por el contrario, has de ser manso; porque los mansos poseerán la tierra.
8. Sé paciente y misericordioso, sin malicia, quieto y bueno, y temeroso siempre de las
palabras que escuchaste.
9. No te ensalces a ti mismo, ni hinches con arrogancia tu alma. Tu corazón no se adhiera a
los soberbios, mas se vuelva a los justos y humildes.
10. Todo cuanto suceda has de aceptar por bueno, sabiendo que nada acaece sin Dios.
IV
1. Hijo mío, día y noche recuerda a quien te habla de la palabra de Dios, y respétalo como
al Señor; porque donde habla la autoridad del Señor, allí está el Señor mismo.
2. Busca cada día los semblantes de los santos para descansar en sus palabras.
3. No desees separaciones (cismas); mas pacifica a los que pelean. Juzgarás con justicia. Tu
fallo sobre deslices ha de ser sin acepción de personas.
4. No fluctúes entre el sí y el no.
5. No seas como quien extiende las manos para recibir, y las cierra para no dar.
6. Si tuvieres algo en tus manos, lo darás para la expiación de tus faltas.
7. No tardes en dar, ni des con pesar; pues sabes quien es el que recompensa con sueldo
bueno.
8. No huyas del menesteroso, mas compartirás todos tus bienes con tu hermano; no dirás de
ninguna cosa: “Esto es mío”; porque, si compartís la suerte inmortal, cuánto más la suerte
mortal.
9. No quites tu mano de tu hijo o de tu hija; sino que desde la juventud les enseñarás el
temor de Dios.
10. No mandes en tu amargura a tu siervo o a tu sirvienta, que esperan en el mismo Dios,
para que no dejen de respetar a Dios que está por encima de ambos. Porque (el divino
Salvador) no viene a llamar según la persona, sino a quienes el Espíritu ha preparado.
11. Vosotros, empero, los sirvientes, habéis de obedecer a vuestros amos, como tipo de
Dios, con modestia y temor.
12. Tendrás odio a toda hipocresía y a todo lo que no sea agradable al Señor.
13. No abandones los mandamientos del Señor; mas guarda lo que recibiste, sin añadir ni
quitar nada.
14. En la iglesia (asamblea) confiesa tus pecados: y no te acerques a tu oración con mala
conciencia. Tal es el camino de la vida.
V
1. El camino de la muerte, en cambio, es éste: Sobre todo es malo y lleno de maldición: los
asesinatos, adulterios, concupiscencias, fornicaciones, hurtos, idolatrías, brujerías,
preparación de venenos, rapiñas, falsos testimonios, hipocresía, doblez de corazón, dolo,
malicia, orgullo, avaricia, turpiloquio, envidia, espíritu atrevido, altanería, ostentación.
2. Perseguidores de los buenos, enemigos de la verdad, amantes de la mentira,
desconocedores de la retribución de justicia, no aficionados a lo bueno ni al juicio justo, no
vigilantes para lo bueno sino para lo malo; alejados de la mansedumbre y la paciencia,
amadores de cosas vanas, y ansiosos de remuneraciones, no compasivos del pobre, e
indiferentes para con los apenados, desconocedores de su Hacedor, asesinos de sus hijos,
corruptores de la criatura de Dios, los que abandonan al necesitado y oprimen al afligido;
abogados de los ricos, inicuos jueces de los pobres, versados en todos los pecados: ¡Libraos
de toda esta gente, hijos míos!
VI
1. Mira que nadie te seduzca de este camino de la Doctrina, cuando te enseñaren cosas sin
miras a Dios.
2. Porque, si puedes sobrellevar todo el yugo del Señor, perfecto serás; si, empero, no
puedes: haz lo que puedas.

 

B. Avisos Litúrgicos.

VII
1. En cuanto al bautismo, éste es el modo de bautizar: habiendo previamente dicho todo
esto, bautizad en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, en agua viva.
2. Si no tienes agua viva, bautiza en otra agua. Si no puedes en (agua) fría, (bautiza) en
caliente.
3. Si, empero, no tienes ni una ni otra, derrama agua sobre la cabeza tres veces en el
nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
4. Antes del bautismo, el que bautiza y el que ha de ser bautizado, ayunen, y asimismo
otros que puedan hacerlo. Mandas ayunar al bautizando uno o dos días antes.
VIII
1. Vuestros ayunos, sin embargo, no sean con los hipócritas: los que ayunan el segundo y el
quinto día después del sábado. Vosotros, en cambio, ayunad el cuarto día y el viernes.
2. Tampoco habéis de rezar como los hipócritas, mas como el Señor mandó en su
Evangelio, así habéis de rezar:
Nuestro Padre, en los cielos,
santificado sea tu nombre,
venga tu Reino,
hágase tu voluntad, como en el Cielo así también en la tierra.
Nuestro pan cotidiano dánosle hoy.
Y perdónanos nuestras deudas,
así como nosotros también perdonamos a nuestros deudores.
Y no nos lleves a la tentación; mas líbranos del mal.
Porque tuyo es el poder y la gloria en los siglos.
3. Tres veces debéis rezar de este modo cada día.
IX
1. En cuanto a la Eucaristía, así habéis de realizarla:
2. Primero sobre el Cáliz:
Te damos gracias, nuestro Padre, por la sagrada vid de David, tu siervo, la cual nos
enseñaste por Jesús, tu Hijo y Siervo; A Ti la gloria en los siglos.
3. Y sobre la partición (del pan): Te damos gracias, nuestro Padre, por la vida y la ciencia
que nos enseñaste por Jesús, tu Hijo y Siervo: A Ti la gloria en los siglos.
Como este pan fue repartido sobre los montes, y, recogido, se hizo uno, así sea recogida
Tu Iglesia desde los límites de la tierra en tu Reino porque Tuya es la gloria y el poder, por
Jesucristo, en los siglos.
4. Pero nadie coma ni beba de vuestra Eucaristía, sino (únicamente) los que están
bautizados en el nombre del Señor. Porque también de esto el Señor ha dicho: “¡No deis lo
santo a los perros !”
X
1. Y después de hartaros, así dad gracias:
2. Te damos gracias, Padre Santo, por tu santo nombre, al cual hiciste habitar en nuestros
corazones; y por la ciencia y fe e inmortalidad, que nos enseñaste por Jesús, tu Hijo y
Siervo: A Ti la gloria en los siglos.
3. Tú, ¡oh Señor, Todopoderoso! lo creaste todo a causa de tu nombre; diste comida y
bebida a los hombres para su fruición, para que te diesen gracias. A nosotros, empero, nos
regalaste comida y bebida espiritual y la vida eterna, por tu Hijo y Siervo.
4. Ante todo te damos gracias porque eres poderoso: A Ti gloria en los siglos.
5. Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, para librarla de todo mal, y hacerla perfecta en tu
amor; aúnala desde los cuatro vientos a la santificada, en tu Reino que para ella
preparaste: porque tuyo es el poder y la gloria en los siglos.
6. Venga tu gracia, y pase este mundo. ¡Hosanna al Dios de David! Si uno es santo, se
acerque. Si no lo es, conviértase. Marán-athá! Amén.
A los profetas permitid hacer gracias cuantas quieran.
C. Advertencias Generales.
XI
1. Quien, pues, viniere a vosotros enseñándoos todo lo dicho anteriormente, a ése acogedle.
2. Si, empero, el que enseña se pervirtió y enseñare otra doctrina para la disolución, no le
escuchéis. Mas si enseña en la manera de aumentar la justicia y ciencia del Señor,
¡acogedle como al Señor!
3. En cuanto a los apóstoles y profetas, proceded así conforme al Evangelio.
4. Todo apóstol que llegue a vosotros, ha de ser recibido como el Señor.
5. Pero no se quedará por más de un día o dos, si hace falta; quedándose tres días, es un
falso profeta.
6. Al partir, el apóstol no aceptará nada sino pan para sustentarse hasta llegar a otro
hospedaje. Si pidiere dinero, es un falso profeta.
7. Y a todo profeta que hable en espíritu, no le tentéis ni pongáis a prueba. Porque todo
pecado se perdona; mas este pecado no será perdonado.
8. Pero no cualquiera que habla en espíritu es profeta, sino sólo cuando tenga las
costumbres del Señor. Pues, por las costumbres se conocerá al seudo profeta y al profeta.
9. Y ningún profeta, disponiendo la mesa en espíritu, comerá de la misma; de lo contrario,
es un falso profeta.
10. Pero todo profeta que enseña la verdad, y no hace lo que enseña, es un profeta falso.
11. Todo profeta, sin embargo, probado y auténtico, que celebra el misterio cósmico de la
Iglesia, pero no enseña a hacer lo que él hace, no ha de ser juzgado por vosotros. Su juicio
corresponde a Dios. Porque otro tanto hicieron los antiguos profetas.
12. Mas quien dijere en espíritu: Dame dinero, u otra cosa semejante, no lo escuchéis. Si,
empero, os dice que deis para otros menesterosos, nadie lo juzgue.
XII
1. Todo el que viniere en el nombre del Señor, sea acogido. Luego de haberlo probado, lo
conoceréis; pues tenéis criterio para juzgar entre la diestra y la siniestra.
2. Si el advenedizo viene tan sólo de paso, socorredle todo lo posible. El, por su parte, no
quedará entre vosotros más que dos, o según su necesidad, tres días.
3. Mas si quisiere radicarse entre vosotros, como artesano, trabaje y coma.
4. Si no sabe oficio alguno, proveeréis según vuestra inteligencia, para que no viva entre
vosotros un cristiano holgazán.
5. Si a eso no quiere conformarse, es un traficante de Cristo. ¡Cuidado con ésos!
XIII
1. Todo profeta verdadero que deseare radicarse entre vosotros, es digno de su comida.
2. Asimismo, un doctor verdadero es, como obrero, digno de su comida. Todas las
primicias del lagar y de los campos, del ganado y de las ovejas, las tomarás y darás a los
profetas; porque ellos son vuestros príncipes sacerdotes.
3. Mas, si no tuviereis profeta, ¡dad a los pobres!
4. Cuando haces pan, tomarás la primicia y la darás conforme al mandato.
5. Asimismo, cuando abres la tinaja de vino o del aceite, tomarás la primicia y la darás a los
profetas.
6. Del dinero y de las vestimentas y de todo cuanto poseas, tomarás la primicia, según te
parezca, y la darás conforme al mandato.
XIV
1. Los días del Señor reuníos para la partición del pan y la acción de gracias, después de
haber confesado vuestros pecados, para que sea puro vuestro sacrificio.
2. Cualquiera, empero, que tuviere una contienda con su hermano, no os acompañe antes de
reconciliarse, para que no sea mancillado vuestro sacrificio.
3. Pues, éste es el dicho del Señor: “En todo lugar y tiempo me ofrecerán una ofrenda pura.
Porque soy un gran Rey, dice el Señor, y mi nombre es admirable entre las naciones.”
XV
1. Elegíos, pues, obispos y diáconos dignos del Señor, varones mansos, indiferentes al
dinero, veraces y probados. Porque también ellos administran para vosotros el oficio
(liturgia) de los profetas y doctores.
2. No los menospreciéis; porque ellos son venerables entre vosotros, junto con los profetas
y doctores.
3. Vosotros tratad de convenceros no con irá sino pacíficamente, así como lo tenéis
(preceptuado) en el Evangelio. Y si alguno hubiere ofendido á otro, nadie le hable, nadie le
escuche, hasta que se arrepintiere.
4. Vuestras oraciones, vuestras obras de caridad, y todas las obras haced de manera como lo
tenéis (ordenado) en el Evangelio de nuestro Señor.
D. Exhortación Final. Vigilancia. Las Postrimerías.
XVI
1. ¡Velad por vuestra vida! Que vuestras linternas no estén extinguidas ni desceñidos
vuestros lomos; mas estad alerta, porque no sabéis la hora en que el Señor va á venir.
2. Reuníos con frecuencia, solícitos de lo que aprovecha a vuestras almas. Pues no os
aprovechará todo el tiempo que vivisteis en la fe, si no estáis perfectos en el último tiempo.
3. Porque en los últimos días se multiplicarán los falsos profetas y los corruptores, y se
convertirán las ovejas en lobos, y el amor se convertirá en odio.
4. Porque, mientras que la iniquidad se acrecentará, se odiarán unos a otros, se perseguirán
y entregarán: y entonces aparecerá el impostor del mundo como hijo de Dios, y hará señales
y prodigios. Y la tierra será entregada en sus manos. Y cometerá iniquidades como jamás se
hizo en el decurso de los siglos.
5. Entonces vendrá el Juicio de los hombres en el fuego de la prueba. Y muchos se
escandalizarán y perecerán. Pero los que perseveraren en su fe, se salvarán de la misma
condenación.
6. Y luego aparecerán las señales de la verdad: primero la señal de la revelación en el cielo,
después la señal de la voz de trompeta, y finalmente, la resurrección de los muertos.
7. Pero no de todos, sino según fue dicho: “Vendrá el Señor, y todos los santos con El.”
8. Entonces el mundo verá al Señor, viniendo sobre las nubes del Cielo.

Folleto Misionero # S103
Copyright © 2003 Holy Trinity Orthodox Mission
466 Foothill Blvd, Box 397, La Canada, Ca 91011
Editor: Obispo Alejandro (Mileant)
(didahi_s.doc, 06-25-2003).

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El Evangelio dominical 11/09/11

El Perdón Fraternal

El Perdón Fraternal

Evangelio según San Mateo 18,21-35.

Entonces se adelantó Pedro y le dijo: “Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?”.
Jesús le respondió: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores.
Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos.
Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda.
El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: “Señor, dame un plazo y te pagaré todo”.
El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda.
Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: ‘Págame lo que me debes’.
El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: ‘Dame un plazo y te pagaré la deuda’.
Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor.
Este lo mandó llamar y le dijo: ‘¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda.
¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de tí?’.
E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía.
Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos”.

Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.

 GUÍA DE ESTUDIO

  1. Invocación: ¿soy consciente con Quién voy a tratar?
  2. Recursos: ¿qué recursos necesito para comprender mejor el mensaje divino: Biblia comentada, Catecismo, otros.?
  3. Resumen textual: ¿qué decía el texto literalmente en sus orígenes?
  4. Interpretación: ¿qué quería decir el texto originalmente? (ayúdese con los recursos del paso 2).
  5. Actualización: ¿qué me (nos) quiere decir la Palabra de Dios actualmente?
  6. Oración: ¿qué me (nos) hace decir el texto bíblico al Señor, en este momento?
  7. Contemplación: ¿a qué transformación vital me (nos) invita el texto bíblico?
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El Evangelio dominical 04/09/11

La corrección fraterna

La corrección fraterna

Evangelio según San Mateo 18,15-20.

“Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano.
Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos.
Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano.
Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo.
También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá.
Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos”.

Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.


GUÍA DE ESTUDIO

  1. Invocación: ¿soy consciente con Quién voy a tratar?
  2. Recursos: ¿qué recursos necesito para comprender mejor el mensaje divino: Biblia comentada, Catecismo, otros.?
  3. Resumen textual: ¿qué decía el texto literalmente en sus orígenes?
  4. Interpretación: ¿qué quería decir el texto originalmente? (apoyarse en los recursos del punto 2).
  5. Actualización: ¿qué me (nos) quiere decir la Palabra de Dios actualmente?
  6. Oración: ¿qué me (nos) hace decir el texto bíblico al Señor, en este momento?
  7. Contemplación: ¿a qué transformación vital me (nos) invita el texto bíblico?
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