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Archivo de mayo de 2011

La comisión de Pedro

Sucesor de PedroLa palabra papa es de origen griego, que significa padre. En Roma, el título aparece en la segunda mitad del siglo IV en una inscripción (sub Liberio papa). La lista oficial de los papas comienza con el nombre del apóstol Pedro y cuenta con 267 titulares hasta Benedicto XVI.

El título papa actualmente se emplea exclusivamente para denotar al obispo de Roma, pero no siempre fue así, pues antes también se le atribuía a los obispos y a los presbíteros, e incluso a los príncipes cristianos. Pero a partir del siglo IX quedó definitivamente reservado para designar al Romano Pontífice.

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Lectio Divina para orar la Palabra de Dios

Autor: P. Martín Irure | Fuente: Catholic.net
Lectio Divina para orar la Palabra de Dios
Orar el Evangelio de cada domingo
Presentación 

Joven lector:

Este tema puede ayudarte a saborear en la oración la Palabra de Dios según el Evangelio de cada domingo (ciclo A). Se presenta la meditación de la Palabra según el método de la “lectio divina” o “lectura orante de la Palabra”.

Éste es un método antiquísimo en la Iglesia para orar la Palabra de Dios. El concilio Vaticano II lo recomendó afirmando:

“El Santo Sínodo recomienda insistentemente a todos los fieles, especialmente a los religiosos, la lectura asidua de la Escritura para que adquieran `la ciencia suprema de Jesucristo´ (Flp 3, 8), `pues desconocer la Escritura es desconocer a Cristo´…. (Los fieles) recuerden que a la lectura de la Sagrada Escritura debe acompañar la oración para que se realice el diálogo de Dios con el hombre, pues `a Dios hablamos cuando oramos, a Dios escuchamos cuando leemos los oráculos divinos” (Dei Verbum 25).

Cómo orar con la Palabra de Dios

La lectura orante de la Palabra, más que una reflexión, es una experiencia de encuentro personal e íntimo con Dios, que te ama y sale a tu encuentro. Estos pasos te van llevando al mismo interior de la Palabra.

1. Invoca… al Espíritu Santo. Pídele que te ilumine y te abra a la comprensión de la Palabra y que te anime a la respuesta con tu vida.

2. Lee… muy despacio el texto bíblico. Vuelve a leerlo. Lee también algún comentario que te ayude a conocer mejor el sentido del texto. Dale tiempo al Señor y escucha el mensaje que Él quiere darte en esta Palabra.

3. Medita… qué te dice la Palabra que has leído lentamente. Una vez que hayas captado el sentido del texto, entonces puedes hacerte esta pregunta: qué me dice esta Palabra.

4. Ora… respóndele al Señor que te ha dado su mensaje en la Palabra meditada. Tu actitud sea la de la Virgen María: Hágase en mí según tu Palabra.

5. Contempla… quédate impresionado, fascinado, en silencio, en calma. Déjate animar por el ardor de la Palabra, como quien recibe el calor del sol.

6. Actúa…. Haciendo un compromiso que brote de este encuentro con el Señor. Es el salto a la vida. Animado e invadido por la Palabra, regresa a la vida con otra actitud.

Recuerda. “El Evangelio es el libro de la vida del Señor y está escrito para que se convierta en el libro de nuestra vida… No sólo hay que leerlo, sino interiorizarlo. Cada Palabra es Espíritu y vida, y está esperando un corazón hambriento para entrar en él” (M Delbrel).

Si eres fiel a la oración con y desde la Palabra de Dios, tu vida irá cambiando. La Palabra te hará confrontar tus criterios, valores, sentimientos, actitudes y conducta con lo que ella misma te vaya inspirando. Ama la Palabra, estúdiala, déjala que moldee tu personalidad. Te lo deseo vivamente. El autor.

Los tres ciclos del año litúrgico

El año litúrgico se distribuye en tres ciclos: A, B y C. En el ciclo A, se lee el Evangelio según san Mateo. En el ciclo B, se lee el Evangelio según san Marcos y en el ciclo C se lee el Evangelio según san Lucas.

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